Tala de árboles

Tala de árboles
En casos en los que la poda no se pueda acometer, hay situaciones que, aunque sea el último recurso, la tala es lo más indicado.

La tala consiste en derribar un árbol cortado por su base. Para ello, aparte de la preparación física que tiene que tener el equipo, es necesario que se cumplan unos estándares básicos de seguridad, no sólo para la protección de los trabajadores que la van a realizar, sino para las personas y/u inmuebles que se encuentren en las proximidades de dicha tala.

Justificaciones generales para la tala de un árbol:
  • Cuando ya no se puede hacer nada por su integridad, ya sea porque ha completado su ciclo vital y se ha secado, o por tener alguna enfermedad que ha ocasionado pudriciones y compromete su estabilidad.
  • Cercanía a viviendas, fachadas y edificios como modo de prevención en caso de fenómenos meteorológicos que puedan hacer sospechar una caída fortuita.
  • Inestabilidad debido a la especie arbórea plantada en relación al suelo en el que está. Como por ejemplo, coníferas de gran porte plantadas en praderas de césped que reciben mucha agua. La conífera busca su aporte hídrico muy superficialmente y sus raíces no profundizan si tienen agua disponible, lo que conlleva una inestabilidad peligrosa.
  • Si el árbol obstaculiza elementos de urbanística, tales como farolas, carteles, o se interponen en infraestructuras o viviendas.